foto por Eirik Rye

29 ene. 2012

Teléfono

estamos al borde de no decirnos nada
de agarrar al dolor por la costilla y llevárnoslo a doler
a darle de vivir
a juntar su humillación en frasquitos de vidrio
que usabas para enjaular olvidos
y todo lo que escapaba de la palabra voluntad
cada vez que alguien encendía el epitafio
y las pastillas no alcanzaban
y flaqueabas con violencia
subida en la ceguera que nunca terminamos de entender
violencia se subía y ya nadie esperaba mucho
nadie estaba seguro de las cosas
y gaspar le lanzaba petunias al futuro
para que estuviera más cómodo
entre tanto pronóstico cuajado
entre tanta inyección que le dabas por la noche
para que soñara con dragones y monedas de un peso
que tenían impresa la cara de tu dios
pagando todas las deudas
hay un animalito queriendo salir de tu garganta
va a combatir a la verdad con su costado izquierdo
quedó la heladera abierta y tengo frío.

caen
los pájaros caen
como hilos arrojados al sol. 
puedo dejarme el bigote y escribir, por ejemplo:
‘tanzania
viva perón
esta noche los cumbieros levanten los brazos’
puedo dejarme el pelo y la barba y escribir, por ejemplo:
‘pero la juventud tiene que crear
una juventud que no crea es una anomalía realmente’
puedo dejarme un bigote distinto y escribir pelotudeces
puedo dejarme la pelusa del ombligo y no escribir nada
pero no puedo dejar que el alma me repte por la espalda
y se muera en la aridez que no le da de comer
porque estamos naufragando en un mar de intermitencias
y nuestra balsa está hecha de pedacitos de piel que le arrancamos al olvido. 

22 ene. 2012

Identidades

'Who are you?' said the Caterpillar. 
This was not an encouraging opening for a conversation. Alice replied, rather shyly, 'I — I hardly know, sir, just at present — at least I know who I was when I got up this morning, but I think I must have been changed several times since then.' 

Lewis Carroll

Hay escenarios en la vida tan endebles
que me demoro en la pregunta de la oruga
para que Alicia me arranque de los brazos
el alquitrán del que se empapa la consciencia: 
'al menos sabía quién era 
cuando me levanté esta mañana'.
y todo esto me lo dice porque de pibe soñaba que un dragón comía sushi y lo vomitaba por la oreja/limale los bordes a tus ansias/dice/esos poemas que escribís te están cuajando el sueño/te están vistiendo de hospital/se te van a caer y te vas a quedar en bolas frente a la muerte/desnudo frente a la muerte/tomá/tomá esta pastillita/dice/es completamente inofensiva/no sabe hacer más que matar el alma/

15 ene. 2012

Entre el amor y la palabra amor

Entre el amor y la palabra amor
hay un cementerio 
de ilusiones
que danzan con la mirada muerta
en la espiral de nuestra suerte,
se tapan el rostro con secretos terrenales
para no aturdirse con la eternidad,
y al final del día se sientan a esperar
que la vida les pase por encima
como un rayito de sangre o sol.


Ayer nos encontraba el cementerio
chapoteando entre las lápidas,
adivinando la edad de los cadáveres;
hoy ya hace varios fríos que somos
parte de él; nuestro vínculo murió
con los dedos anclados al mundo
y a nuestros fantasmas
los detuvieron por tráfico de derrotas,
tienen el alma escamada de tanto esperar
y visten los trapos que les da la muerte.


Vos tenés la mirada muerta en una espiral,
yo me dejo aturdir por todo.
Camino con las manos apuntando hacia el dolor,
hacia el niño que se fue,
hacia la punta del zapato.

14 ene. 2012

Astronomía

Odio tanto a las estrellas.
Se la pasan ahí,
adornando la noche;
a nosotros el hambre no nos deja dormir.
Nos miran hacer el amor,
aparecen en poemas
de Gelman y de Poe
y nunca hicieron nada por el mundo,
nunca una mujer les quitó el aliento,
nunca combatieron con el alma enterrada
en la agonía
del sur.

Me las imagino ahora:
burlándose de nosotros
mientras comentan las novedades celestiales
y nos retratan el porvenir
en revistas de consultorio.

O quizás me estoy equivocando
y los poetas estelares hablan sobre nosotros,
se hacen el amor
frente a astrónomos y jóvenes insomnes
y ven a su país morir
un poquito cada día.

Jamás Galileo ni Anaximandro pensaron
astros
como los que ahora arrojás al cielo,
son la mueca perfecta de la belleza.
Vas a orbitar con ellos las paredes,
para limpiarte de tu humanidad
y ser una mancha más
en el cielo.

6 ene. 2012

Musas

Tengo la tristeza metida en la nariz.
No sabe si subir o bajar
y ahora cada vez que respiro me entra
un polvo triste
a los pulmones. 


Me dolés a los gritos,
y aun así te amo 
con esta violencia,
con cada fibra del miocardio,
aunque me pongas a vomitar palabras de esta manera.
Recuerdo cuando quisimos escribir
un poema
en francés:
lo llenamos de palabras agudas 
y de erres que suenan como ges,
como el sonido que hiciste un día cuando te atragantaste
con un pedazo de infinito
y quisiste respirar,
lo intentaste escupir pero te pusiste a hablar en francés
y el infinito pasó por tu garganta.
Ahora no sé 
si sos 
un ángel o un demonio.
Lo que sí sé es que me invitaste a pasar una tarde en el mercado de pulgas
comprando amor embotellado.
Nos fuimos en un barquito de papel
y no volvimos nunca,
porque no había dónde volver,
dónde aprender el noble oficio de llorar.


Me tomaría un trago con vos.
Te invitaría al bar más roto de Buenos Aires.
Si existieras.