foto por Eirik Rye

17 jul 2011

Humedad

Tomaste a la muerte por los hombros
y la dejaste sin aliento,
la envolviste de una piel distinta,
y ella no hizo más que quedarse ahí,
mirando el cadáver del tiempo,
o los ciento setenta y tres tiempos
que tenía el cadáver.
Uno de esos tiempos canta
una marcha nacional,
otro va barriendo las miguitas
que derramábamos anoche
sobre el suelo militar,
el mismo que hoy
caminan esos ojos cargados de padeceres,
no se animan a sacar los huesos al mundo,
y sin embargo escriben con sangre
las paredes de sus sueños
y cuidan la humedad de sus almitas.
Son el pulmón izquierdo de un hospital.
El derecho sos vos y el olor a diciembre
que se agarra con uñas y dientes
al marco de la ventana.
Voy a sacar ese mes del calendario,
así nadie desnuda a la muerte de nuevo.

4 mar 2011

Las escaleras son todo menos el paso al Infierno

No hay necesidad de fuego, el infierno son los otros - Jean Paul Sartre

Ya corre hacia la nada, ya hasta casi la acaricia, le va sintiendo el sabor, pero entonces lo ensordece de repente el peso de la existencia. ¿Cómo? Unos instantes más y ya está roto, ya se rinde ante el sonido virgen, limpio, que sale ahora de su boca, porque era eso, en efecto, una boca, como todas las demás bocas que yacían bajo la impía fluorescencia de los muros y las sábanas. Y los ojos, cómo lo buscan los ojos ajenos, así se llaman: ojos, y hay un par por persona, un par es dos, dos es un algo y otro algo igual, cero es nada, ¿dónde está el cero? Ya no tiene dudas: se ha encontrado, otra vez, con el mundo. Pero no, no, ha muerto y no es eso más que otro heterónimo de fin, ¿cómo puede ser que la vida le siga pesando? De improviso se siente y sin darse cuenta hasta llega a reconocerse. La incertidumbre es algo que ama, ya se empeñan en callarla sin piedad, y no quiere llenarse de ese código distinto. Con el tiempo le van respondiendo preguntas que no recuerda haber formulado: con que eso es un color, a esto se le llama silla y eso de allá es una mujer. También hay libros y cuervos y novias y estanques y ombligos y bocas y ojos. ¿Y la muerte? No, hay ciertas cosas sobre las que no necesita escuchar. Si, al fin y al cabo, por nutrirse de ellas está allí. Pero aprende, porque es en ese lugar de difícil acceder el olvido. Allí no hay tristezas sino armas, no hay desesperanzas sino trenes, no hay sueños rotos sino ocho pisos. Y así, consigo y todas sus heridas, mientras sus dos mitades desean una muerte distinta, quizás más sencilla, más cerca de sus dedos, se va dejando convencer por ese almita humana llena de mundos por vivir que ahora lo empuja, lo empuja y le gana. Pobrecilla, aun no sabe: cuando el fin saboree sus sesos, y se llene su pensar de la añoranza del olvido, le dará paso a otro, y luego a otro, y a otro, y a otro, y a otro.

28 feb 2011

El fragor de la vigilia

hay porciones de vos
en este aire que envejece/
las escamitas de tu piel
van comiéndose los vidrios que

vidran de tu aroma/mientras
de este lado llueven
gotitas de cronopio/
y ahí estás vos/chapoteando

entre el papel/
esta lluvia tiene un compás
azul y sabe azul y se viste
de azul y duele igual de azul/

quizás/en el instante fatal
e ineludible/ya cuando empiece
a empañarme los huesos/
y tenga que buscarle otra alternativa

al martirio/quizás lluevan
todos juntos/y alejandra
y alfonsina y la niñez
también muerta

por la sed del mundo/
no vos/
porque los querubines no mueren/
a ellos les arrancan las alas

como a los sueños/acribillados
por las botitas del vivir/
pueden pasar dos/diez/treinta años/un siglo/
y aun habrá sueños agonizando

en los rincones de las almas/
¿qué no es esta la verdad
que los muere?/
¿dónde ha huído la incertidumbre?/

¿si no nos buscábamos
ayer por la mañana?/
¡ay!
los fantasmitas


de lo inmenso/¿qué ha sido
de aquel vértigo inequívoco?/¿lo perdí
con la hemorragia de vigilia?/
yo no sé quién lo robó/

pero he aprendido
a mirar entre nosotros/
y es mentira lo que dicen/
la muerte no viste un sobretodo/

2 feb 2011

¿qué sos/angelmordaz que
me domina/fragorachispa
entre mis dedos?/
¿sabés de mí?/¿lo que me hacés?/

¿quién te manda/fantasmaglorita
acosadora?/¿me estoy equivocando
o sos una mujer?/¿qué sabores
tiene tu nombre?/

¿cómo esperás que te encuentre/
si ayer vendrás y mañana
te fuiste?/¿por qué actuás en silencio/
purpureaespina/y hacés tanto ruido?/

¿no sentís estupor ante
los sismos de la noche?/
¿segura?/¿no?/¿qué
luces transitan tu mente/

fervarrosa soldadita?/¿qué
esperás de mí/si lo único
que puedo darte es
violencia y poesía?/

28 ene 2011

Otra vez la noche

verónica habla de Poesía/
ya hace una veintena
de cigarrillos que no
nos acordamos de su nombre/

verónica saborea las palabras/
las envuelve con su tacto
oleaginoso/juega con el
vértigo/con lo eterno/

con la inmensidad/mientras
la noche nos esconde
sus huesos/porque nos roba/
de nuestra sangre es la noche/

ella nos da de comer/de noche
nos atrevemos a enfrentarnos
al gatito domesticado que
nos clava las uñas durante el día/

la palabra noche es
femenina/y no por azar
sino por acierto/como también
lo son otras como
luna/lluvia/mente/Poesía/
el sustantivo miedo tiene
forma de varón/por eso le llamamos
verónica/

verónica que habla de Poesía/
y no se da cuenta/
es la Poesía quien
la está hablando a ella/

12 ene 2011

pero necesitamos apropiarnos de las cosas/
apropiarnos del fuego/
de los pastizales/
del musitar de la lluvia que ya es silencio/
de quevedo/ apropiarnos/
de un saxofón/
abril en París/
del sonido de las hojas del otoño/
robárselas al mundo
y esconderlas en un bolsillo compartido/


caminar por la plaza
y caminarla nuestra/
sentir el sudor en nuestras manos
y sudarlo nuestro/
necesitamos atarnos a las recetas médicas
y al púrpura
y a los versos ya amarillos
y a alguna mesa/
de algún bar/
de algún rincón/
de alguna ciudad/
y a las telarañas de los zócalos/
porque no confiamos en nuestros cuerpecillos humanos/
tan frágiles y susceptibles/
ya nos van quedando chicos/
y uno ya no sabe si cianuro/
o chocolate confitado/

19 dic 2010

J y J son buenos amigos.
J es, ante todo, sumamente desleal. Tratá de depositar algo de confianza en él y va a hacer de todo para quebrantarla y dar noticia de ello. Acercátele y te hostiga para obtener información que después divulga y utiliza para hacerte la mayor cantidad de daño posible. A J le gustan los números, los negocios y la rutina. Escucha música enojada y ruidosa que pocos parecen entender. Sus amistades no duran mucho, al poco tiempo las personas dejan de llamarlo, de hablar con él. Lo encuentran miserable, arrogante y hasta un poco misántropo. Nadie quiere a J. Huyen de él. Además, a J no le gusta sentirse condicionado: tendría que estar pendiente de las confidencias de cada individuo que le hablase para traicionarlo. J es su único amigo.
Por otra parte, J es, ante todo, sumamente leal. Tratá de depositar algo de confianza en él y va a hacer de todo para serle fiel y dar noticia de ello. Acercátele y te hostiga para obtener información que después retiene y utiliza para afianzar la confianza mutua en el mejor modo posible. A J le gustan las letras, los viajes y el azar. Escucha música desordenada e improvisada que pocos parecen entender. Sus amistades no duran mucho, al poco tiempo las personas dejan de llamarlo, de hablar con él. Lo encuentran predecible, estúpido y hasta un poco acosador. Nadie quiere a J. Huyen de él. Además, a J no le gusta sentirse condicionado: tendría que estar pendiente de las confidencias de casa individuo que le hablase para comprometerse. J es su único amigo.

3 dic 2010

Un instante de contacto puede rompernos en mil pedazos, puede inhibir la sobriedad, emborracharnos hasta que sólo quedemos dos almas rotas buscándonos sin querer saberlo. Nos encontramos, nos enredamos sobre nuestras inconsistencias y nos olvidamos de ellas. Dejame ahí. Porque no todos tus besos son iguales al primero, al más sutil y delicado, al menos meditado y al más indecoroso, porque los dos nos sentimos solos en la frivolidad de la noche, porque te quiero y es difícil decirlo así, 'te quiero', sin que suene tan mediocre e insulso, porque espero que el momento se despliegue en cientos, quizás miles de versos, y que sepas que, esta vez, sí son para vos.