foto por Eirik Rye

22 ene 2012

Identidades

'Who are you?' said the Caterpillar. 
This was not an encouraging opening for a conversation. Alice replied, rather shyly, 'I — I hardly know, sir, just at present — at least I know who I was when I got up this morning, but I think I must have been changed several times since then.' 

Lewis Carroll

Hay escenarios en la vida tan endebles
que me demoro en la pregunta de la oruga
para que Alicia me arranque de los brazos
el alquitrán del que se empapa la consciencia: 
'al menos sabía quién era 
cuando me levanté esta mañana'.
y todo esto me lo dice porque de pibe soñaba que un dragón comía sushi y lo vomitaba por la oreja/limale los bordes a tus ansias/dice/esos poemas que escribís te están cuajando el sueño/te están vistiendo de hospital/se te van a caer y te vas a quedar en bolas frente a la muerte/desnudo frente a la muerte/tomá/tomá esta pastillita/dice/es completamente inofensiva/no sabe hacer más que matar el alma/

15 ene 2012

Entre el amor y la palabra amor

Entre el amor y la palabra amor
hay un cementerio 
de ilusiones
que danzan con la mirada muerta
en la espiral de nuestra suerte,
se tapan el rostro con secretos terrenales
para no aturdirse con la eternidad,
y al final del día se sientan a esperar
que la vida les pase por encima
como un rayito de sangre o sol.


Ayer nos encontraba el cementerio
chapoteando entre las lápidas,
adivinando la edad de los cadáveres;
hoy ya hace varios fríos que somos
parte de él; nuestro vínculo murió
con los dedos anclados al mundo
y a nuestros fantasmas
los detuvieron por tráfico de derrotas,
tienen el alma escamada de tanto esperar
y visten los trapos que les da la muerte.


Vos tenés la mirada muerta en una espiral,
yo me dejo aturdir por todo.
Camino con las manos apuntando hacia el dolor,
hacia el niño que se fue,
hacia la punta del zapato.

14 ene 2012

Astronomía

Odio tanto a las estrellas.
Se la pasan ahí,
adornando la noche;
a nosotros el hambre no nos deja dormir.
Nos miran hacer el amor,
aparecen en poemas
de Gelman y de Poe
y nunca hicieron nada por el mundo,
nunca una mujer les quitó el aliento,
nunca combatieron con el alma enterrada
en la agonía
del sur.

Me las imagino ahora:
burlándose de nosotros
mientras comentan las novedades celestiales
y nos retratan el porvenir
en revistas de consultorio.

O quizás me estoy equivocando
y los poetas estelares hablan sobre nosotros,
se hacen el amor
frente a astrónomos y jóvenes insomnes
y ven a su país morir
un poquito cada día.

Jamás Galileo ni Anaximandro pensaron
astros
como los que ahora arrojás al cielo,
son la mueca perfecta de la belleza.
Vas a orbitar con ellos las paredes,
para limpiarte de tu humanidad
y ser una mancha más
en el cielo.

6 ene 2012

Musas

Tengo la tristeza metida en la nariz.
No sabe si subir o bajar
y ahora cada vez que respiro me entra
un polvo triste
a los pulmones. 


Me dolés a los gritos,
y aun así te amo 
con esta violencia,
con cada fibra del miocardio,
aunque me pongas a vomitar palabras de esta manera.
Recuerdo cuando quisimos escribir
un poema
en francés:
lo llenamos de palabras agudas 
y de erres que suenan como ges,
como el sonido que hiciste un día cuando te atragantaste
con un pedazo de infinito
y quisiste respirar,
lo intentaste escupir pero te pusiste a hablar en francés
y el infinito pasó por tu garganta.
Ahora no sé 
si sos 
un ángel o un demonio.
Lo que sí sé es que me invitaste a pasar una tarde en el mercado de pulgas
comprando amor embotellado.
Nos fuimos en un barquito de papel
y no volvimos nunca,
porque no había dónde volver,
dónde aprender el noble oficio de llorar.


Me tomaría un trago con vos.
Te invitaría al bar más roto de Buenos Aires.
Si existieras.

27 nov 2011

Vestimentas otra vez

En el espacio que hay
entre tu piel y tu sangre
pasa Baudelaire
vestido de gendarme,
entre tu risa y tu llanto,
rompiéndole los huesos al azar
pasa Baudelaire
con todas sus flores y con todo su mal
con esa idea romántica del inconformismo
que usás de espuma de afeitar
cuando te mirás
al espejo
y matás tus voluntades más promiscuas
desde el resplandor de tus zapatos,
desde el nudo de una corbata.
Vas a trabajar y está Baudelaire,
volvés a tu casa y está Baudelaire,
te acostás a dormir y
no
encontrás a nadie, pero no importa,
porque 
en cuanto el sol te golpee
los párpados
va a estar ahí tu redentor,
a los pies de la cama,
azucarando el café como es debido,
limándole los bordes a tus sueños.

Te estoy invitando a que pases por casa,
a que entres sin golpear la puerta
y a dejar barro sobre la alfombra,
a que te salgan tigres de los poros
y se pinten los labios de azul.

26 nov 2011

Autómatas (Mantenga el Orden y la Limpieza)

Mantenga el orden y la Limpieza, dice. Con toda la autoridad que puede llegar a tener el cartel más resplandeciente que cuelga sobre la pared pura e inocua. Mantenga el orden y la Limpieza. Impía y totalitaria. 
El individuo que pasa todos los sábados por la oficina intenta decir, denunciar, que son un montón de letras haciéndose espacio en un pedazo de chapa, y con mis propios huesos veo cómo lo agarran por la espalda y le clavan un puñal en el alma. A los pocos minutos, se levanta y me dice: Mantenga el orden y la Limpieza. E inmediatamente se pone a limpiar sus propias manchas de sangre.
Voy a un recital de poesía y hay un tipo hablando del amor, de las mujeres hermosas, y de demás cosas que el mundo ha olvidado, porque ya se encargó de acribillarlas en Wall Street, y, en el verso final, levanta la vista y sabe que no lo están escuchando, que el tipo de allá está pensando en putas, y aquél en cosas políticamente incorrectas, pero lo siguen mirando con las mismas caras de idiota que ponen al leer letreros en las paredes, porque de alguna manera se han convencido de que cualquier cosa que salga por un parlante está más arriba en la pirámide prioritaria que lo que realmente desean hacer. Y lo que realmente desean hacer es conocer al Señor como yo. Tengo quejas que presentarle. Podría hablarle horas sobre la cantidad de veces que me han timado en el amor, o sobre las dramáticamente injustas reglas de ‘Piedra, Papel, o Tijera’. Pero me comentaron que en las mismas puertas del cielo, entre todas sus arpas y sus querubines semidesnudos, se alzan, triunfantes, seis palabras: Mantenga el orden y la Limpieza. Como si los seres humanos no nos encargáramos día a día de ennegrecerlo cada vez más, de ensuciar esas gigantescas verjas celestiales con todo el sarro y el óxido que emanamos hablando en nombre de Dios, robando en nombre de Dios, matando en nombre de Dios. 
Cuando muera, y sea el ángel más mugriento del infierno, voy a subir o a bajar y matar todas esas palabras, y no pasar y no tocar y no fumar y tire y empuje y todos los carteles ante los que nos enseñan a redimirnos desde que nos cagamos encima, para convertirnos en autómatas del orden, para que el punto orgásmico de la introspección sea anotar nuestro grupo sanguíneo en un papelito, y llevarlo a todas partes por si nos pasa un bondi por encima. 
O bien puedo seguir así, como un gatito perfumado que consume el alimento que sale en la televisión, y lustrarle los zapatos al Señor, manteniendo el orden y la limpieza.

20 nov 2011

La ropa sucia

No hay nada más al sur
que vos
arañándote la piel entre azucenas,
detrás de la luz gélida de los televisores,
o entre las heridas
de la noche.
Aspirando las cenizas
de este suelo incierto,
haciendo del dolor
un albergue transitorio,
domesticándolo y exhibiéndolo
como si fuera un animalito
al que se le da de comer,
como si realmente se alimentara
de todo el maquillaje
corrido,
de todos los pedacitos de tu alma,
de todos los platos rotos
que van a ver al mundo partir
hacia un destino compartido,
mientras vos te quedás ahí,
abrazada a ese amor de mostrador
del que te babeás
todas las mañanas
para cubrirte de él y dejarlo caer
sobre la ropa sucia,
sobre la lista del supermercado,
o sobre un librito de poemas rosas
que leés bailando charleston

arriba del glaseado del pastel
con que nunca me serviste la mesa,
quizás porque siempre creíste que la mesa era para hacer el amor.
Hablabas del amor como el tipo que sale en la radio
hablando del cambio
climático:
tan pendiente de la estadística y del ascenso de la temperatura global,
y uno se pregunta dónde quedó
dónde carajo está parado
mientras el mundo se va a la mierda,
porque
o yo estoy loco
o vos
estás
a varios cigarrillos de distancia,
y el dolor y la mesa y el tipo de la radio pueden pegarse un tiro bien al sur,
ahí con vos,
y cursar un seminario sobre cómo apagarse en cuotas,
aprenderían a caminar,
y se irían de vos
de una vez por todas.