Un libro de Gelman.
Un tango en Si menor.
Una wiphala colgando.
Una palabra en yamaná.
La palabra agonía en todos los idiomas del mundo.
Las palabras desarmándose porque no hay tabla que les de de morir.
El lunar de Marilyn Monroe.
Las tetas de Marilyn Monroe.
Mis cinco años escurriéndose por los botones del infierno.
Las manos de Perón.
La Muerte en la más dulce sincronía.
Las señoras macristas mordiendo televisores caros
y la radio con cuchillos en los dientes.
Poesía fácil.
El sueño reumatoso de los días por vivir.
Un cigarrillo en la arena.
Un millón de bocas que se caen.
Tu cara de Eurídice saliendo del inframundo.
Un artista en la calle.
Un dolor cualquiera, si al final todos los miedos convergen en la piel.
Un vino desfondado.
Los pájaros.
Sus jaulas.
9 abr 2012
15 mar 2012
21 feb 2012
Poemas de Didrik
El collar del perro que mataron esta tarde
tenía del lado de adentro la cara de los compañeros combatiendo,
tenía la foto del día en que desenvainaron la altivez
y la llevaron al martirio,
a su agonía le quedaban transparencias en las manos,
con ellas la gente salía a enjuagar al mundo para quitarle tempestades
y lavarlo de huesos para afuera.
Estoy pensando en todos los perros que matan a las tardes.
Estoy pensando en mi patria que murió como un perro,
aplastada por el hambre militar,
sus pedazos de derrota quedaron derramados en el suelo,
son el resplandor que nadie quiere ver por la noche.
Oslo, 2176.
Este animal que es ahora mi país
hace tres arquitecturas fue tu vientre mismo,
se parecía a Dorian Gray en el hedonismo de Dorian Gray,
los compañeros despertaban en él con el corazón borracho de ansiedad
y abrían el almita escandinava
para entrar al mundo como peces tibios,
salían a buscar la vida con soles en el pecho
y
arquitecturarquitecturarquitecturalguien plantó la muerte en mi país y le dio de beber.
París, 2179.
2 feb 2012
29 ene 2012
Teléfono
estamos al
borde de no decirnos nada
de agarrar
al dolor por la costilla y llevárnoslo a doler
a darle de
vivir
a juntar su
humillación en frasquitos de vidrio
que usabas
para enjaular olvidos
y todo lo
que escapaba de la palabra voluntad
cada vez que
alguien encendía el epitafio
y las
pastillas no alcanzaban
y flaqueabas
con violencia
subida en la
ceguera que nunca terminamos de entender
violencia se
subía y ya nadie esperaba mucho
nadie estaba
seguro de las cosas
y gaspar le
lanzaba petunias al futuro
para que
estuviera más cómodo
entre tanto
pronóstico cuajado
entre tanta
inyección que le dabas por la noche
para que
soñara con dragones y monedas de un peso
que tenían
impresa la cara de tu dios
pagando
todas las deudas
hay un
animalito queriendo salir de tu garganta
va a combatir a la verdad con su costado izquierdo
quedó la
heladera abierta y tengo frío.
puedo
dejarme el bigote y escribir, por ejemplo:
‘tanzania
viva perón
esta noche
los cumbieros levanten los brazos’
puedo
dejarme el pelo y la barba y escribir, por ejemplo:
‘pero la
juventud tiene que crear
una juventud
que no crea es una anomalía realmente’
puedo
dejarme un bigote distinto y escribir pelotudeces
puedo
dejarme la pelusa del ombligo y no escribir nada
pero no
puedo dejar que el alma me repte por la espalda
y se muera
en la aridez que no le da de comer
porque
estamos naufragando en un mar de intermitencias
y nuestra
balsa está hecha de pedacitos de piel que le arrancamos al olvido.
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