foto por Eirik Rye

12 ene. 2011

pero necesitamos apropiarnos de las cosas/
apropiarnos del fuego/
de los pastizales/
del musitar de la lluvia que ya es silencio/
de quevedo/ apropiarnos/
de un saxofón/
abril en París/
del sonido de las hojas del otoño/
robárselas al mundo
y esconderlas en un bolsillo compartido/


caminar por la plaza
y caminarla nuestra/
sentir el sudor en nuestras manos
y sudarlo nuestro/
necesitamos atarnos a las recetas médicas
y al púrpura
y a los versos ya amarillos
y a alguna mesa/
de algún bar/
de algún rincón/
de alguna ciudad/
y a las telarañas de los zócalos/
porque no confiamos en nuestros cuerpecillos humanos/
tan frágiles y susceptibles/
ya nos van quedando chicos/
y uno ya no sabe si cianuro/
o chocolate confitado/

1 comentario:

  1. "...Caminar por la plaza y caminarla nuestra..." ¡¡Qué bueno!! Es verdad. Tenemos que apropiarnos de esta porción del mundo que nos tocó. Hablar de mi barrio, mi calle, mi plaza. Y nos apropiamos también de las palabras, las que creemos únicamente nuestras y las que sabemos ajenas, Cortázar es mío y de todos los que lo leen. Y Borges, y Quevedo... y tantos otros. Pero también necesitamos que sea nuestro el espacio en el que no nos tocó vivir: París, Verona, el mar... Necesitamos de todo eso porque como bien decís, no podemos ser sólo nuestros cuerpos. Nos aferramos a todo y a todos. Porque nos adueñamos hasta de otros cuerpos y de otra gente. Y creemos pertenecer también a otros. Lo hacemos por necesidad. La misma necesidad que nos hace beber algunas veces chocolate confitado, y otras cianuro.
    Muy buena. Me encantó!

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