foto por Eirik Rye

21 abr. 2012

Tabula rasa

De este lado de la derrota
la derrota es la consciencia de la derrota.
De este lado de la mentira,
de este saberse carne,
la cajita de cobre que tenía el crisol en la garganta
ahora se desgrana como clavos colgados del deicidio
para que el rito se encienda
en la concavidad de las manos que tocaron el fulgor
y vuelven las palmas como gritos anclados en la noche,
como el día en que hundiste las rodillas en el tiempo
y le quitaste sobriedad.
El televisor fluctuaba 
entre la temporalidad del vuelo
y las anomalías cruzadas por amoríos deformes;
hoy no es más que un cálculo adiestrado
que hay que aprender a redimir,
no a retratar ni a amortecer,
pero a redimir,
porque así de tibio es este infierno. 

Poemas de Adelaide

Adelaide Bourgeois nació en Toulouse el 30 de Abril de 1996, y vivió en distintas localidades argentinas desde los cuatro años. Se quitó la vida en la ciudad de Rosario, el día de su cumpleaños número quince. Le guardé estos poemas.

XVII

Diecisiete vueltas y se acaba el mundo.
Vinieron los perros
con un pájaro en los dientes
a anunciar la muerte de las cosas por nacer,
y Adelita se consume debajo de la espuma.

Son sus manos esgrimiendo las gotitas del horror,
son sus ojos escarchados en la aridez de las palabras.
Hay un animal floreciendo de Adelita.

Adelita no quiere que mamá se vaya
Adelita no quiere que mamá se muera
Adelita no quiere que la vida la arrastre por los pies 
y la entierre de la carne que nunca vamos a vestir
¡Adelita!

Vamos juntas a envolver al mundo
para que no haga tanto ruido.

Morón, 2010.




XXIII

Esta noche,
sumergida de cabeza hasta los dientes en la sobremesa del espanto,
arañando a los fantasmas de la inocencia que perdí,
la niña que purgó el delirio es ahora
la resina oleaginosa que se pega al paladar
y así empieza la muerte,
con el cuerpo necrosado en taller de orfebrería
a tapar los aujeritos porque se filtró el alma
y hay que aprender a conservar la curvatura.

La niña languidece
con las manos enterradas 
en la dicotomía del pájaro-academia.
Han construido la coraza de la tierra
donde dijo la palabra corazón
y se miró los pies
hundidos en la fiebre del destino.
El destino es el silencio entre las dos.

Estoy sentada en la delgadez del poema que no termina de decirse.
A mi consciencia le quedan pulcritudes adosadas al dolor.
La niña está desnuda
con las uñas percutiendo en el olvido.

Flores, 2010.

9 abr. 2012

Cotidianeidades

Un libro de Gelman.
Un tango en Si menor.
Una wiphala colgando.
Una palabra en yamaná.
La palabra agonía en todos los idiomas del mundo.
Las palabras desarmándose porque no hay tabla que les de de morir.
El lunar de Marilyn Monroe.
Las tetas de Marilyn Monroe.
Mis cinco años escurriéndose por los botones del infierno.
Las manos de Perón.
La Muerte en la más dulce sincronía.
Las señoras macristas mordiendo televisores caros
y la radio con cuchillos en los dientes.
Poesía fácil.
El sueño reumatoso de los días por vivir.
Un cigarrillo en la arena.
Un millón de bocas que se caen.
Tu cara de Eurídice saliendo del inframundo.
Un artista en la calle.
Un dolor cualquiera, si al final todos los miedos convergen en la piel.
Un vino desfondado.
Los pájaros.
Sus jaulas.