foto por Eirik Rye

21 may. 2013

Consagración

La cigarra se hizo carne
y nadie está seguro
de dónde yace la grandeza del emblema, 
pero igual la chupan
con el mito enceguecido entre las manos
hasta morder el hueso
de pasiones mutiladas.

El grito verborrágico
que Martina dio para salir al mundo
y limpiar el suelo de silbidos lapidarios
ahora barre los pedazos de los días
y me da el salto a la antesala de la aurora.

Ya lloran mujeres
y aplaude enfermo el mercader
de la constancia espiritual
que es el porvenir diario
Y así empezamos,
con los sábados cargados a los hombros
a preparar la mueca
que reciba a la muerte. 

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