foto por Eirik Rye

15 oct. 2010

17 haikus

Insiste el alba
En recobrar la sangre
De la inconstancia.

Adentro quema
El húmedo resplandor
De las mañanas.

Algo susurra
El júbilo de soles
Incandescentes.

Amando el claro,
Rompiendo las deshoras,
Buscando el roce.

Maldito juego
El de inventar el frío
Que perdí anoche.

Cuánta ironía
Al subir la belleza,
Desoyendo al sol.

Tal vez no fueron
Las lágrimas nocturnas
Las que murieron.

Tal vez huyeron
Planeando luego volver
Anaranjadas.

Si se escondieron
En la inconexa farsa
Las he encontrado.

Quizás no existan,
Y sean sólo el gusto
De lo rojizo.

¿Habrán sentido
El peso de su guerra
Inusitada?

¿Habrán sabido
Guardar reminiscencia
Alguna de mí?

Lo siento oscuro:
El aire que no ampara
El escarlata.

Solos se mueven
Desafiando al destino
Sordos azules.

Pero, en conjunto,
Es la quietud quien sueña,
Dueña de algún dios.

¿Sabrá el olvido
Sufrir las lucecillas
Intermitentes?

¿O será un verso
Inevitablemente
Verborrágico?

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