foto por Eirik Rye

3 dic. 2010

Un instante de contacto puede rompernos en mil pedazos, puede inhibir la sobriedad, emborracharnos hasta que sólo quedemos dos almas rotas buscándonos sin querer saberlo. Nos encontramos, nos enredamos sobre nuestras inconsistencias y nos olvidamos de ellas. Dejame ahí. Porque no todos tus besos son iguales al primero, al más sutil y delicado, al menos meditado y al más indecoroso, porque los dos nos sentimos solos en la frivolidad de la noche, porque te quiero y es difícil decirlo así, 'te quiero', sin que suene tan mediocre e insulso, porque espero que el momento se despliegue en cientos, quizás miles de versos, y que sepas que, esta vez, sí son para vos.

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