foto por Eirik Rye

28 feb. 2011

El fragor de la vigilia

hay porciones de vos
en este aire que envejece/
las escamitas de tu piel
van comiéndose los vidrios que

vidran de tu aroma/mientras
de este lado llueven
gotitas de cronopio/
y ahí estás vos/chapoteando

entre el papel/
esta lluvia tiene un compás
azul y sabe azul y se viste
de azul y duele igual de azul/

quizás/en el instante fatal
e ineludible/ya cuando empiece
a empañarme los huesos/
y tenga que buscarle otra alternativa

al martirio/quizás lluevan
todos juntos/y alejandra
y alfonsina y la niñez
también muerta

por la sed del mundo/
no vos/
porque los querubines no mueren/
a ellos les arrancan las alas

como a los sueños/acribillados
por las botitas del vivir/
pueden pasar dos/diez/treinta años/un siglo/
y aun habrá sueños agonizando

en los rincones de las almas/
¿qué no es esta la verdad
que los muere?/
¿dónde ha huído la incertidumbre?/

¿si no nos buscábamos
ayer por la mañana?/
¡ay!
los fantasmitas


de lo inmenso/¿qué ha sido
de aquel vértigo inequívoco?/¿lo perdí
con la hemorragia de vigilia?/
yo no sé quién lo robó/

pero he aprendido
a mirar entre nosotros/
y es mentira lo que dicen/
la muerte no viste un sobretodo/

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