foto por Eirik Rye

17 jul. 2011

Humedad

Tomaste a la muerte por los hombros
y la dejaste sin aliento,
la envolviste de una piel distinta,
y ella no hizo más que quedarse ahí,
mirando el cadáver del tiempo,
o los ciento setenta y tres tiempos
que tenía el cadáver.
Uno de esos tiempos canta
una marcha nacional,
otro va barriendo las miguitas
que derramábamos anoche
sobre el suelo militar,
el mismo que hoy
caminan esos ojos cargados de padeceres,
no se animan a sacar los huesos al mundo,
y sin embargo escriben con sangre
las paredes de sus sueños
y cuidan la humedad de sus almitas.
Son el pulmón izquierdo de un hospital.
El derecho sos vos y el olor a diciembre
que se agarra con uñas y dientes
al marco de la ventana.
Voy a sacar ese mes del calendario,
así nadie desnuda a la muerte de nuevo.

1 comentario:

  1. Buen blog. Tu escritura es suelta e inteligente. A veces saltás de un verso a otro con palabras inesperadas que causan una grata sorpresa. Me gustó!

    Volverás a saber de mi! muajaja! (?)

    Saludos.

    Matías B.

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