foto por Eirik Rye

27 nov. 2011

Vestimentas otra vez

En el espacio que hay
entre tu piel y tu sangre
pasa Baudelaire
vestido de gendarme,
entre tu risa y tu llanto,
rompiéndole los huesos al azar
pasa Baudelaire
con todas sus flores y con todo su mal
con esa idea romántica del inconformismo
que usás de espuma de afeitar
cuando te mirás
al espejo
y matás tus voluntades más promiscuas
desde el resplandor de tus zapatos,
desde el nudo de una corbata.
Vas a trabajar y está Baudelaire,
volvés a tu casa y está Baudelaire,
te acostás a dormir y
no
encontrás a nadie, pero no importa,
porque 
en cuanto el sol te golpee
los párpados
va a estar ahí tu redentor,
a los pies de la cama,
azucarando el café como es debido,
limándole los bordes a tus sueños.

Te estoy invitando a que pases por casa,
a que entres sin golpear la puerta
y a dejar barro sobre la alfombra,
a que te salgan tigres de los poros
y se pinten los labios de azul.

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